Tengo la certeza de que vamos a repetir en poco tiempo algo que sucedió en el mundo occidental y que tuvo su apogeo entre 1910 y 1950, algo que definió las generaciones que le siguieron y estamos a punto de revivirlo.
Todo empezó cuando vi por primera vez un curso de sanación por cristales en la prestigiosa plataforma de cursos online Udemy, luego el intenso marketing de la nueva plataforma de streaming GAIA, que se vende como “el Netflix de la espiritualidad”, y el nuevo movimiento de Mindfullness que parece esta agarrando fuerza entre los ejecutivos empresariales.
Los Antecedentes
¿Pero que sucedió entre 1910 y 1950?, pues algo similar, en esa época era difícil caminar por Europa sin encontrarse una librería con las obras publicadas de Madame Blavatsky, y flyers que te invitaran a las charlas de la Sociedad Teosófica, y sus novedosas ideas sobre la espiritualidad oriental.
Estos son los padres de los ashrams en occidente (dinero al bosillo de Osho), el movimiento hippie (susurro: Paulho Coelho), las regresiones (el favorito de los psicoanalistas), la reencarnación (es contigo Brian Weiss), la cábala moderna (de Anne Besant hasta Madonna ) y el new age (que le funcionó de maravilla a Don Drapper).
Es la época donde al ingenioso H.P Spencer Lewis, dueño de una imprenta, decidió transformar su negocio y vender clases de espiritualidad por correo, lo que llevo a la fundación del movimiento rosacruciano A.M.O.R.C, para mi fue el verdadero inventor de los mastermind de suscripción. Algo similar utilizó Hubbard para la creación de la “Dianética” o «Cienciología».
Es cuando Aleister Crowley popularizó conceptos del uso de alta magia ceremonial en las altas esferas de la sociedad inglesa y estadounidense. Figura que influyo directamente la cultura de la música, la literatura moderna e incluso la política. Y cuya historia es demasiado amplia para abarcar en un post.
En todo caso, era una época donde era habitual pasar por una calle en Europa y ver sesiones de espiritismo y mesas rodantes, de pertenecer a un ashram donde había un guru iluminado en América, y de probar experimentos de espíritu más científico creyendo en las fuerzas del magnetismo y el mermerismo. Era la moda del momento y creo que nos estamos aproximando a vivir de nuevo una moda similar.
La extensión de la nueva moda
Esta moda llego a todos los rincones del mundo. En Latinoamérica también hubo figuras influyentes fundadores de sus propios movimientos, de sus propias tribus de seguidores. Conny Mendez con la metafísica 4 en 1 en Venezuela, más tarde Samael Aun Weor (Víctor Manuel Gómez Rodríguez) con su Gnosticismo en Colombia, y la ovniología de erks en Argentina.
Una época confusa, una especie de buffet espiritual, donde podías servirte el plato a tu medida. Los eruditos de esa época llenaban sus bibliotecas de ciencia y filosofía, pero también debían incluir algún volumen Antroposofía de Rudolph Steiner, quizás alguna curiosidad exótica del ocultismo como el Arqueometro de Saint Yves, o algo un poco más elitesco como Titus Burckhard.
¿De donde sacaron el dinero?
Y así, poco a poco, estas ideas fueron filtrándose en el mundo occidental. Y sin ánimos de hacer una larga historia de todos los movimientos pseudoespirituales del momento, lo que nos interesa es cómo estas personas encontraban los fondos para financiar tan grandes movimientos, con la fuerza de cambiar la cultura, y que hoy día las personas comparten muchas de sus ideas sin siquiera conocer sus origines.
La respuesta es que eran unos genios del marketing. Di lo que quieras de Madame Blavatksy, de Osho, de Papus, y de Hubbard. Esta gente se sabia vender.
Preparando la nueva cyber-espiritualidad de moda
Y hoy el terreno esta listo para la próxima gran fiesta de regreso a personajes similares, con filosofías extrañas para vivir mejor en un mundo hiperconectado y carente de significado profundo para una gran mayoría.
Solo basta con examinar la lista de los conferencistas de motivación más influyentes del 2018, o las 100 personas más inspiradoras en twitter y encontraremos personajes como:
@DeepakChopra, @DalaiLama, @paulocoelho, @Oprah, @DrWayneDyer, @marwilliamson, @CoachDawn, @Huithiang, @MaxLucado @EckhartTolle, @eleesha, @zen_habits, @YogaHopeSue, @soulpancake, @yossi_ghinsberg, etc
Todas estas son ya figura clásicas del mundo de la auto-ayuda y libros de mejoramiento personal.
Todo el conocimiento al alcance, excepto el de uno mismo
El punto está en que el nuevo estilo de vida de hyper conexión, donde todo conocimiento esta al alcance excepto el de uno mismo, está llevando a las personas en buscar de nuevo ese “algo más”, ese sentido de realización, de propósito, de significado que es innato en los seres humanos. Y por supuesto ahora esta busqueda se hace online, y se comparte en redes sociales.
Este nuevo apogeo estará liderizado por la nueva generación joven de internet, quien expresará esta búsqueda en forma de una cyber-espiritualidad. Y las mentes de negocios ya han empezado a darse cuenta de esta tendencia para estar ahí y vender ofertas adecuadas a la demanda.
Lo mismo, pero con nueva caratula.
Y por supuesto, la forma más rápida de hacer estos productos es reciclando los viejos, regresando a lo que vendían los gurúes del pasado, pero con una nueva cara digital, una nueva suscripción, un nuevo programa. Envolviéndolo por supuesto con los atributos que sean preferibles y más interesantes para esta nueva generación tecnológica.
Y en vista de que estas cosas no son siempre bienvenidas de igual forma por todas las mentes y consumidores del mercado, encontraremos la formación de clústeres, de nichos y de centros donde se pueda filtrar a los escépticos, al otro. Los grupos cerrados en internet, las lecciones online de espiritualidad, el coaching a distancia de iluminación. Es cuestión de tiempo que se vuelvan también parte de nuestra cotidianidad.
Estaremos examinando esta nueva tendencia, ciertamente hay cosas buenas y cosas malas que saldrán de ella. Es cuestión de preguntarse, ¿quién será la nueva celebridad Madame Blavatsky, el nuevo escritor de novelas Sir Edward Lytton?, ¿quién o qué será el próximo Aleister Crowley de la era moderna y digital?; o si tenemos suerte, ¿quién será el próximo Rumi, el próximo Juan de la Cruz?. En esta nueva moda de la cyber-espiritualidad, incluso lo más inverosímil es posible.