Este libro es un refrescante recordatorio de como figuras celebres en la historia enfrentaron sus dificultades para convertirlas en oportunidades. El libro es un ensayo para los estoicos de la era moderna. Ryan Holiday es un joven escritor que revisita las enseñanzas fundamentales de los filósofos como Séneca, Marco Aurelio y Epicteto; demostrando la intemporal relevancia de sus enseñanzas.
Existen tres factores para cambiar los obstáculos en oportunidades: Percepción, Acción, y Voluntad. El primer caso se asemeja mucho a la técnica de la psicología cognitiva llamada “reframing”, que consiste en estudiar la percepción de una situación para explotar sus potenciales ventajas, y en verla de una manera que nos permita ser objetivos y enfrentarla de acuerdo a nuestras posibilidades. “No es porque las cosas son dificiles que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos que son difíciles. – Séneca”.
La acción consiste en ir rompiendo el obstáculo con un enfoque tipo laser. La persistencia es dirigirnos con todo lo que tenemos contra un problema hasta romperlo. Luego la persistencia se convierte en algo mayor: La perseverancia, que es un esfuerzo prolongado no ante un solo obstáculo, sino ante innumerables adversidades con fuerza de ánimo. “Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha. ―Marco Aurelio”
El tercer factor es la voluntad, que consiste en nuestra fuerza interna para resistir las abatidas. “Ningún árbol es fuerte sin continuos vientos; pues con ellos se fortifican sus raíces. – Séneca.”. Aquí Holiday rescata el concepto de la “Ciudadela Interior”, es construir nuestra fortaleza interna, soportando las adversidades con paciencia y voluntad.
El libro va explorando estos tres aspectos de percepción, acción, voluntad a lo largo de sus capítulos, enriqueciendo el ensayo con diferentes historias y narraciones. Sin duda una técnica que Holiday aprendió de su mentor Robert Greene, quien también favorece el uso de la narrativa histórica para ilustrar puntos teóricos.
Es interesante saber que muchas figuras históricas influyentes estudiaron el estoicismo: Marco Aurelio, Cato, Séneca, Thomas Jefferson, James Stockdale, Epicteto, Theodore Roosevelt, George Washington, y muchos otros.
Federico el grande llevaba los estudios de los estoicos en la silla de su caballo porque decía que “podían sostenerte en la desgracia”. Montaigne tenía frases de Epicteto grabadas en su estudio. George Washington fue introducido al estoicismo a la edad de los 17 años e inspiraba a sus hombres con sus enseñanzas. Thomas Jefferson tenia una copia de Séneca en su mesa de noche antes de morir. Las teorías económicas de Adam Smith fueron influenciadas por el estoicismo de su juventud. Eugène Delacroix, el célebre artista francés, se refería a el estoicismo como su Religión Consolatoria. Toussaint Louverture, un esclavo que desafió un emperador, leia y fue influencia profundamente por Epicteto. El pensador John Stuart Mill escribo sobre Marco Aurelio y el estoicismo como el “Mayor producto ético de la mente antigua”
Personalmente, la primera vez que escuche del estoicismo y me volví un adepto, fue en mi época de bachillerato cuando estudiaba las frases célebres de Séneca, Epicteto y Marco Aurelio y las favorecia sobre todas. Este estilo de enfrentar el mundo se repite en todas las grandes personalidades, pero especialmente en los enviados de los libros sagrados.
El hombre más influyente de la historia por historiadores como Michael H. Hart es el Profeta Muhammad (s.a.w.s) quien recomendaba paciencia y perseverancia ante las adversidades, como ilustra el siguiente hadiz: “Anas ibn Malik relató que el Mensajero de Allah (BP) fue a una mujer que lloraba por (la muerte de) su hijo y le dijo: “Teme a Allah y ten paciencia”. Ella dijo: “¡Tu no has tenido mi desgracia!”. Y cuando él se iba le dijeron: “Es el Mensajero de Allah (BP)”. Entonces ella sintió que se moría y se fue a su puerta, no encontró guardianes en ella y dijo: “¡Mensajero de Allah! No te reconocí”. Y él dijo: “Ciertamente hay que ser pacientes en el primer golpe”, o dijo: “En el primer golpe”.
El Sufismo también enseña en ver las desgracias como una bendición y una prueba. Decía Mawlana Jalaluddin Rumi: “El sufrimiento es un regalo, adentro hay una misericordia oculta”.
Este libro me ha motivado a continuar mis estudios de los escritos de Marco Aurelio y las cartas de Séneca, especialmente ahora que hace falta toda la energía motivacional posible para enfrentar la fuerte crisis del país.